Nostalgia de Perru. *Nostalgia for Perru.


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Echo de menos ser Perru. Aquí solamente puedo ser Marta con la”t” rara, casi como si fueras a escupir, o simplemente Marta.

En España casi estaba cruzando el umbral de la puerta de un nuevo trabajo y todo el mundo ya me conocía como “la Perru”.

Pero no, aquí sólo puedo ser Marta con la “t” vergonzosa como si quisiera sonar a otra cosa y a nadie le importa mi apellido porque no firma ningún artículo.

Aquí se van borrando paulatinamente las huellas de lo que fui y una placa enganchada a mi camisa con un imperdible dice que soy sólo Marta y que de nada sirven las baldosas que Perru fue poniendo por el camino.

Aquí Perru no es nadie y tiene que aprenderse de nuevo bajo un nombre en el que sólo se reconoce a medias. De nada sirven los obstáculos que tuvo que salvar en el pasado, porque ahora se levantan ante ella otros completamente distintos y, además, a nadie le importa.

Aquí no existen títulos ni reconocimientos y tus logros pasados no son más que pesadas piedras que vas cargando en tu mochila como si fueran tesoros, pero nada más.

Probablemente Perru se sentiría segura de ser quién es, tomando las riendas de sus fortalezas, de la misma manera que en ocasiones echaba un vistazo al pozo de sus desastres, pero Marta duda de todo y camina  en medio de la entropía, donde todas las señales están escritas en inglés. También se sorprende tomando decisiones en otro idioma, cuestionándose, a veces, si ha sido capaz de entenderse bien a sí misma o por el contrario  se encuentra “lost in translation”.

“Es parte del encanto de esta aventura”, me diría Perru, aunque a veces pienso que hay cosas que  deberían haberse aprendido antes de los 30 y superada esa edad resulta más costoso meterlas en la mollera.

Y fue Perru quien se subió en ese avión y la que ahora se complace viendo a Marta tropezar y levantarse una y otra vez, precipitándose sin nombre en laberintos de espejos en los que se descubre como Marta con una “t” tímida que no sabe muy bien a qué sonar y dispuesta a reivindicarse como Perru a lo largo del camino hacia la salida, aunque tenga que sonar a la fuerza con una “r” extraña.

Cómo echo de menos ser “Perru”, pero quizá después de esta aventura regrese a casa como “Super Perru”, ¿quién sabe?

  • I miss being Perru. Here, I am just able to be Marta with a rare “t” almost like you’re spitting, or only Marta.In Spain, I was almost across the doorway of a new job and everybody just called me “Perru”.

    But no, here I can only be Marta with the “t” shameful as if to sound like something else and nobody cares because my name does not sign any article.

    Here, they are being gradually erased the traces of what I was. A plate is hooked in my shirt with a safety pin. It just says that I’m Marta and every experience that Perru found in the road is unuseful.
    Here, Perru is nobody and has to learn again under a name in which only recognized an a half of herself.

    Therefore, Are useless the obstacles she had to overcome in the past, because now other new ones rise towards her, but nobody cares.

    Here there are no titles or recognition and your past accomplishments are nothing more than heavy stones that you are carrying in your backpack as if they were treasures.

    Perru would probably feel sure about who she is, managing her strengths in the same way that occasionally she glanced at the pit of her disasters. However, Marta doubts everything and walks in the midst of entropy, where all signals are written in English.

    Also she surprises herself making decisions in another language, wondering herself sometimes if she isn’t lost in translation.

    “It’s part of the charm of this adventure”, Perru would say, although sometimes I think there are things that should have been learned before age 30, and after that, it is more expensive to put them in my mind.

    And Perru was who took that plane and now is pleased seeing Marta stumble and get up again and again.

    And I, as “no one” without a name, am taking labyrinths of mirrors where I discover myself as Marta with a “t” timid, I do not know very well what sound is this, and I am ready to assert myself as Perru along the way to the exit, even if it have to sound with an “r” strange.

    How I miss being “Perru”, but who knows, maybe after this adventure I come back home as “Super Perru”.

 

Windy Plymouth


cb9fc9d5-e0b1-4451-91e9-5f5c77cbaea7Me sigue resultando extraña esa cotidianidad de sentarse frente al ordenador mientras al otro lado de la ventana se van sucediendo las cuatro estaciones en apenas unos minutos. Nos imaginamos la Gran Bretaña gris y lluviosa, pero lo que nadie nos dice es que en el sur existe una ciudad llamada Plymouth presa de algún extraño encantamiento por el que tan pronto llueve, como que sale el sol o se lía a granizar. El otro día juraría que hasta nevó.

El martes alucinaba de nuevo al otro lado del cristal de Shekinah, la charity shop en la que soy voluntaria, contemplando como descargaba el granizo (hail en inglés) en forma de miles de canicas blancas, cuando hace apenas cinco minutos había llegado a la tienda paseando tranquilamente bajo el sol. Entonces una clienta me dijo: “Welcome to England”

No obstante, creo que sin duda el fenómeno meteorológico más propio de estos páramos y colinas es el viento. Aquí Céfiro es caprichoso y algunos días decide limitarse a despeinar melenas y otras pone su empeño en medirse y comprobar qué tipo de cosas puede arrastrar (Como los ingleses, que unos días les da por oler bien y otros van en bicicleta). En esas ocasiones confieso que  he llegado a temer por mi propia vida y me he imaginado vapuleada  entre las miles de chimeneas que asoman en los tejados.

Sí, aquí cada una de las millares de casas victorianas idénticas tiene varias chimeneas, pero paradójicamente, en su interior lucen tapiadas, quedando sólo una repisa y un marco como testimonio de que un día hubo allí un hogar. A pesar de ello, cada casa está obligada a tener un detector de humos.

68e433c3-9a1d-4b58-89e1-8c0ecbeaca2cVolviendo a la meteorología, el caso es que si llueve, y aquí lo hace con mucha frecuencia, ya puedes tener a mano un chubasquero horroroso hasta los tobillos de color gris gabardina del abuelo Mariano, por ejemplo, porque cuando confluyen ambos fenómenos el cóktel puede resultar mortalmente empapador.

Otras veces el sol decide desperezarse entre las nubes y es cálido y acogedor a través del cristal de la ventana. Entonces salgo tan contenta con la indumentaria de correr pensando que voy a disfrutar de una agradable mañana aderezada con las espectaculares vistas de “The Hoe”, pero resulta que Céfiro se ha levantado con el ceño fruncido y termino dando media vuelta antes de doblar la esquina, porque no sé si lo habéis experimentado, pero es imposible correr con viento, a no ser que ese día Céfiro sólo quiera despeinarte.

Pero una buena mañana siento un picor cálido en la punta de la nariz y  una luz brillante me despierta inundando cada rincón de la habitación. Entonces salto de la cama y salgo a la calle y  la ciudad despierta de su gris letargo y es como cosa de magia. La gente parece mucho más feliz y sonríe casi nerviosa. Cada uno de los bancos que se salpican en los parques está ocupado por gente diferente, parejas de ancianos, novios adolescentes, amigos, vecinos, desconocidos… quizá con los pantalones arremangados hasta las rodillas, con la testa hacia el sol como si cada uno de los poros de su piel quisiera apresar los rayos del sol.

Tengo un amigo que siempre dice que algo tendrá el sol cuando todas las culturas lo adoran.

Yo creo que los días grises de estos páramos esconden las dos caras de una misma moneda. Resulta difícil lidiar con esta atmósfera gris y esta luz típica inglesa, que parece que alguien haya bajado su intensidad para hacerla más tenue, pero cuando sale el sol y Céfiro está de buen humor es realmente maravilloso.

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***

I still find strange when I sit in front of the laptop while on the other side of the window, the four seasons are happening in just a few minutes. We imagine the Great Britain as a place gray and rainy, but no one told us that there is a town called Plymouth that is prey to some strange enchantment by which in a moment it rains cats and dogs and then the sun comes or hailing. The other day I’d swear to it snowed.

On Tuesday, I was hallucinating again across the crystal of Shekinah, the charity shop where I am volunteer, watching how it was hailing, as thousands of small white marbles, when just five minutes ago I had come to the shop walking quietly in the sun. Then a client told me: “Welcome to England”

However, I think certainly the most own weather phenomenon these moors and hills is the wind. Here Zephyrus is capricious and some days decides to comb hairs and other daysn, checks what kind of things can drag. On these cases, I confess that I have come to fear for my own life and I imagined myself, flying among the thousands of chimneys looming on rooftops.

Yes, here each of the thousands identical Victorian houses has several fireplaces, but paradoxically, inside they are bricked, leaving only a ledge and a frame as testimony that one day there was a cozy fire. However, it is required to have a smoke detector in every house.

About to meteorology, the fact is that if it rains, and here it does very often, you will have to have on hand an awful raincoat to the ankles, gray as the colour of my Mariano grandfather’s gabardine, for example, because when the two phenomena converge the coktel can be soaker.

Sometimes the sun decides come between clouds and is warm and cozy through the glass of the window. Then I go out so pleased, wearing the clothing of jog thinking I’m going to enjoy a pleasant morning peppered with the spectacular views of “The Hoe” but it turns out that Zephyrus has woke up with frown and I have to return to home before turning the corner because, I don’t know if you have experienced this, but it is impossible to run against the wind, unless Cefiro just want to tousle your hair.

But one morning I feel a warm itchy on the tip of my nose and a bright light is inundating every corner of my room. Then I jump out of my bed and I go out and the city awakens from its gray slumber and it is like magic. People seem much happier and smiles almost nervously. Every park bank is occupied by different people, elderly couples, teenage boyfriends, friends, neighbors, strangers … perhaps with pants rolled up to his knees, with the head toward the sun as if each one of the pores of your skin wanted to catch the sun’s rays.

I have a friend who always says that the sun have something special, because all cultures adore him.

I think the gray days of these moors hide the two sides of the same coin. It is difficult to deal with this gray atmosphere and the typical light of England, where it seems that someone has regulated its intensity, because it is here more subdued, but when the sun rises and Zephyrus is in a good mood is really wonderful.

 

Plymouth desde mi atalaya. Plymouth from my watchtower


Plymouth se encuentra en el suroeste del Reino Unido, justo en el pie de ese extraño duende que conforma la isla principal de este país, y  posición estratégica a lo largo de la historia de Inglaterra, motivo por el cual fue bombardeada durante días por aviones alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Además es un puerto natural de gran belleza.

Todas las historias, como ya os he dicho otras veces, se narran desde lo alto de una atalaya particular e intransferible, levantada a lo largo de los años con distintos materiales y dotada con una gran variedad de artilugios a través de los cuales observamos nuestra realidad.

A Plymouth me he traído mis prismáticos, una suerte de telescopio y unas gafas rosas con cuatro aumentos, pero todavía estoy construyendo mi torre. Y es que la historia cambia mucho según quien la cuente, porque no todas las atalayas tienen la misma altura, ni están situadas en el mismo punto, y desde luego, cada cual la pertrecha con sus instrumentos. Y para muestra un botón.

Mi historia comienza en este punto.

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Está en The Hoe, muy cerca de la Torre Smeaton, el remate de un antiguo faro levantado originalmente en Millbay en 1756, que dejó de funcionar en 1877 debido a los efectos de la erosión que provocaban las olas sobre las rocas en las que se asentaba. En un martes, 2 de septiembre de 1967 los Beatles estuvieron aquí y se tomaron esta foto en un descanso del rodaje de la psicodélica película, “Magical Mistery Tour”. Se trata de una de las imágenes más emblemáticas de los Beatles, tomada por el fotógrafo David Redfern y, cosas del destino, mi “landlord” tiene este póster colgado sobre la chimenea del “lounge”.

IMG_3901.JPGDesde aquí se observan unas de las mejores vistas de Plymouth. Las rocas que configuran estas costas son muy antiguas. Son pizarras, limonitas y areniscas y proceden del Devónico, entre 395 y 345 millones de años atrás. Nos encontramos en el condado de Devon y eso no es casualidad. Esta era geológica recibe su nombre de este lugar, donde fue descrita por primera vez . El origen de las rocas de las costas de Plymouth no es marino, sino que se sedimentaron en ríos y lagos. A ellas les debemos el color oscuro de los edificios de esta zona.

IMG_3957.JPGComo ya he dicho, los alemanes redujeron a escombros la ciudad en varias ocasiones entre los años 1940 y 1943, por lo que no quedan muchos monumentos en pie de esta ciudad que en otro tiempo tuvo un gran desarrollo turístico.Tan solo un puñado de iglesias, la biblioteca, la universidad y lo que conocen como el Hall, una antigua iglesia que ahora alberga un restaurante y un salón de actos, entre otras cosas. En el centro se pueden observar las ruinas de “Charles Church” (1640-1940) como símbolo de este episodio y el hotel más antiguo de la ciudad, el “Duke of Cornwall” deja constancia de ese pasado esplendor, aunque la climatología y las playas de esta zona sigue siendo un atractivo para los habitantes del norte en verano, según tengo entendido.

 

Hay otros episodios de la historia que, de alguna manera, determinan la fisionomía de la ciudad. Plymouth fue y sigue siendo un importante puerto, desde el que, por ejemplo, partió en barco que transportó a los primeros ingleses separatistas que se asentaron en el Nuevo Mundo, el “Mayflowers” que llegó a la costa de Masachussets en 1620 y fundó allí la colonia de Plymouth. En “The Barbican” se encuentra el conocido como mirador de Mayflowers que apunta hacia  la ruta que tomaron los peregrinos.

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Mirador de Mayflowers.

También estas costas fueron testigos del desastre de la Armada Invencible. Fue el primer relato que escuché en inglés de boca de un taxista, nada más llegar a Bristol. Sir Francis Drake es uno de los personajes históricos más importantes en estos páramos. Se dice que cuando avistaron los barcos españoles Drake estaba jugando una partida de bolos en “The Hoe” y que en ese momento dijo “tenemos tiempo de acabar la partida. Luego venceremos a los españoles”. De ese mismo episodio los españoles también tenemos una frase célebre, en este caso de Felipe II “No mandé mis naves a luchar contra los elementos” en alusión al temporal que redujo la flota española.

El caso es que Drake se propuso crear una flota de proporciones superiores a la española que también saldría mal parada años más tarde y la realidad  esta guerra anglo-española que tuvo lugar entre 1584 y 1604 se resolvió con el Tratado de Londres, favorable a España, así que en realidad no se puede decir que esta victoria fuera tan gloriosa, pero como ya decía, todo depende de la atalaya desde la que se mire…

Continuara…

***

Plymouth is located in the southwest of the UK, right at the foot of this strange elf that makes up the main island of this country, and strategic position throughout the history of England, why was bombarded during days by German planes In the Second World War. It is also a beautiful natural harbor.

All the stories, as I have said before, are narrated from the top of a particular transferable watchtower, built over the years with different materials and equipped with a variety of devices through which we observe our reality .

I have brought to Plymouth my binoculars, a kind of telescope and a pink glasses with four increases, but I’m still building my tower. And the story changes a lot depending on who tells it, because all towers has not the same height, and are not located at the same point, and of course, each of them is equiped with their instruments.

For example, this is “The Hoe”, near the Smeaton Tower, the closing of an old lighthouse originally built in Millbay in 1756, it stopped working in 1877 due to the effects of erosion caused by waves on the rocks on which it was based. This The Beatles photo was took by the photographer Daved Redfer in a Tuesday, September 2, 1967 , while the Beatles took a break during the filming of the psychedelic film “Magical Mystery Tour”. This is one of the most emblematic images of the Beatles and, twist of fate, my “landlord” has this poster hung over the fireplace of “lounge”.

You may see here some of the best views of Plymouth. The rocks that make up these coasts are very old. They are shales, siltstones and sandstones and come from the Devonian, between 395 and 345 million years ago. We are in the county of Devon and that is not a coincidence. This geologic age was named after the place where it was first described. The origin of the rocks off the coast of Plymouth is not marine, but were pelleted in rivers and lakes. To them we owe the dark color of the buildings in this area.

As I said, the Germans reduced the city to rubble on several occasions between 1940 and 1943, so there are not many standing monuments of this city, that once had a great tourist development. Only some churchs, the library, the University and the place known as the Hall, a former church that now houses a restaurant and an auditorium, among other things. In the center you can see the ruins of “Charles Church” (1640-1940) as a symbol of this episode and the oldest hotel in town, The “Duke of Cornwall”, places that remind the past splendor. Although, the weather and beaches in this area remains an attraction for the inhabitants of the north in summer.

There are other episodes of history that, somehow, determine the physiognomy of the city. Plymouth was and remains an important port, from which set off the ship Mayflowers that transported the first separatist Englishmen who settled in the New World, which reached the coast of Masachussets in 1620 and founded there Plymouth colony. In “The Barbican” is localeted the Mayflowers view point pointing to the route taken by pilgrims.

These shores also witnessed the disaster of the Armada. It was the first story I heard in English from a taxi driver, upon arriving in Bristol. Sir Francis Drake is one of the most important historical figures in these moors. It is said that when Spanish ships was sighted Drake was playing a game of bowling in “The Hoe” and he said: “We have time to finish the game. Then, we will defeat to Spanish.” In that same episode the Spanish also have a famous phrase, in this case of Felipe II ” I have not sent my ships to fight against elements” in reference to weather which reduced the Spanish fleet.

The fact is that Drake created a bigger fleet than Spanish with the same fatal end, years later. The Anglo-Spanish War that took place between 1584 and 1604 was resolved with the Treaty of London, favorable to Spain so I really can not say that this victory was so glorious, but as I said, everything depends on the vantage point from which you look …

To be continued…

La misma edad, la misma cultura viajera. The same age, the same traveling culture


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Nuestro rincón en Make at 140.

Es cierto, como decía cierto amigo, que a partir de ciertas velas todos tenemos la misma edad y ya no sorprende compartir unas cañas con otras personas de décadas o incluso generaciones distintas. Las distancias se acortan en el preciso momento en el que los problemas comienzan a ser similares, cuando cortamos el hilo y nos disponemos a vivir, de alguna manera, nuestra vida.

Puede que no sea demasiado tarde, pero si lo pienso bien es cierto que a mi edad no debería estar protagonizando esta aventura. Lo lógico sería tener un trabajo más o menos estable, una pareja y, probablemente, dos criaturas corriendo por la alfombra. Tengo que reconocer que este tipo de ocurrencias son más propias de un recién licenciado o, incluso, de un Erasmus.

Me siento muy joven, pero me temo que ya no lo soy tanto. Ando por esa misma edad en la que me siento capaz de hablar con todo tipo de personas, pero en la que ya no resulta tan apetecible hacer locuras y quemar las calles de madrugada, como hubiera hecho en otro tiempo.

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Proyecto de bufanda.

En esta misma edad me siento más cómoda en el Café “Make at 140” haciendo punto  con las chicas de “Stitch and Sip”, mientras intento conversar con ellas en mi inglés chafardero, que tratando de abrirme paso entre los borrachos de algún pub o discoteca de “The Barbican”.

El otro día hablaba de la necesidad de encontrar referentes en un lugar extraño. Fue Mariana la que me llamó cierto día para unirme a este grupo de personas que se entretienen dándole a la aguja (“Stitch and Sip” quiere decir algo así como coser y sorber, es decir, tomarte un café o un té calentitos mientras das forma a tus labores).

Es un concepto no demasiado convencional en España. Aquí muchos grupos tienen su sede en algún pub o café de la ciudad, donde quedan a desarrollar sus aficiones. “Make at 140” es un café y un taller de costura al mismo tiempo, al que la gente acude a compartir sus labores.

Para mí es mi cita de la tarde de los miércoles, un pedacito de hogar compartido con las chicas de “Stitch and Sip”, donde Mel me ayuda a aprender de nuevo las labores que mi madre me enseñó cuando era pequeña, mientras intento seguir las conversaciones del Kerry, Kristine y las demás.

Cuando decides mudarte a un país extranjero te asaltan millones de dudas. De repente, no sólo no eres nadie, sino que además, no tienes ni idea de nada. En España has desarrollado las destrezas necesarias para sobrevivir. No fue fácil adaptarse a la vida adulta, pero lo hiciste y sin embargo, pero aquí te encuentras con que todo es distinto y tus conocimientos básicos para desenvolverte en la vida cotidiana requieren de una actualización del sistema.

En Plymouth tienes dos herramientas fundamentales: El grupo de Facebook “Españoles en Plymouth” y las Lenguage Exchange Sesions. Estos dos foros acaban siendo una especie de oráculo donde puedes formular todo tipo de preguntas sobre cómo abrir una cuenta bancaria; encontrar una academia; un mecánico más o menos barato; un trabajo; un electricista, etc.

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Con Mirla en una Lenguage Exchange de Mutley Plain.

Descubrí las Lenguage Exchange Sessions a través del grupo “Españoles en Plymouth”. La primera vez reconozco que acudí casi desesperada en busca de esos reflejos en los que poder ser alguien. Se trata de personas de cualquier nacionalidad compartiendo experiencias, de tal manera que me encontré compartiendo con gente procedente de cuatro, cinco o incluso seis países distintos con culturas diferentes  y hasta muy diferentes y, por primera vez, podía decir que a pesar de nuestra diferencias compartíamos circunstancias, porque todos somos extranjeros y tenemos que enfrentarnos a unas dificultades más o menos similares, así que por mucho que me considere una persona con mucha empatía, tengo que admitir que nunca me había sentido inmigrante y tan cerca de esas otras culturas que ahora se me antojan menos diferentes.

Supongo que, de la misma manera que todos podemos tener una misma edad, también podemos pertenecer a una misma cultura viajera.

*** It is true, as a friend said to me one time, when we have a certain amount of years upont our back, we are all of the same age and it´s no longer surprised to share a beer with people that belongs to other decades or even generations. The distances are shorter at the precise moment when our problems are similar, when, somehow, we have to live our own life.

It may not be too late, but if I think it is true that at my age I should not be starring in this adventure. I should have a more or less stable job, a husband and probably two children running across the carpet. I have to admit that such occurrences are more typical of a new graduate or even an “Erasmus”.

I feel myself very young, but I’m afraid I’m not much. I walk around this “same age” where I am able to talk to all kinds of people, but I don’t fancy to do crazy or burn the streets at dawn, as I would have done in the past.

In this same age I feel more comfortable at Cafe “Make at 140” knitting with the girls of “Stitch and Sip” while I try to talk to them in my crappy English, than trying to make my way through the drunks of any pub or disco in “The Barbican”.

The other day spoke of the need to find references in a strange place. Mariana rang me one day and suggested me to join to this group of people who entertain themselves working with needles.

It is a not very conventional concept in Spain. Here many groups are based in a pub or cafe in town, where they are to develop their hobbies. “Make at 140” is a coffee and a sewing shop, and at the same time, people come to share their work.

For me it’s my afternoon appointment Wednesday, a bit of home flavour shared with the girls of “Stitch and Sip” where Mel helps me learn new tasks that my mother taught me when I was little and I try to follow the conversation of Kerry, Kristine and the others.

When you decide to move to a foreign country, yoy have a million of doubts. Suddenly, not only you’re nobody, but also, you have no clue of anything. In Spain you have developed the skills to survive. It was not easy to adapt to adult life, but you did yet. However, you find here that everything is different and your basic knowledge to manage in everyday life require a system update.

In Plymouth, you have two basic tools: The Facebook group “Spaniards in Plymouth” and Sesions Language Exchange. These two forums end up being a kind of oracle where you can ask all kinds of questions about how to open a bank account; find an academy; a fairly cheap mechanic; A work; electrician, etc.

I discovered the Language Exchange Sessions through the group “Spaniards in Plymouth”. The first time, I have to acknowledge that it went almost a desperate way for finding those reflexes in which I can be somebody. There are people of all nationalities sharing experiences, so that I found myself sharing table with people from four, five or even six different countries with different cultures and, for the first time, I could say that despite of our differences, we shared circumstances, because we are all foreigners and we have to face more or less similar difficulties. So much to consider me a person with great empathy, I must admit that I had never felt as an immigrant and I have never been so close to these other cultures that now seem to me less different.

I guess, in the same way that we all have the same age, we can also belong to the same traveling culture

De espejos e historias (Stories and mirrors).


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Mariana, en pleno proceso creativo.

NOTA: A partir de esta entrada los textos aparecerán en inglés y en español, con el propósito de ir mejorando en el estudio del idioma y llegar también a la gente de por aquí que voy conociendo.

From this post the texts will appear in English and Spanish, in order to keep improving in the study of language and reach people around here, that I am starting to know.
I would like to apologize in advance for the errors made.

“Es parte del encanto de marcharse a vivir a un lugar extranjero”, recuerdo que me dijiste. Sí, tiene algo de magia eso de poder borrar tus huellas y convertirte en un lienzo en el que poder pintarte de nuevo, si es que la imagen que tenías colgada hasta ahora en la pared de tu habitación no te gustaba demasiado. Pero de repente estaba aquí y me enfrenté al abismo de no ser nadie y no le encontré la gracia, la verdad.

Tanto en mi pueblo como en la que se ha convertido en mi ciudad de tanto transitar por sus calles, bares, paseos y plazas, cuando salía a la calle me encontraba con cientos de espejos que cada día me recordaban quién soy o quién era: La hija de la Pili y del Recetas, la Perruca pequeña, la que escribe en el Hexágono, la que estaba en el Museo y en el Geoparque. Aquí o bien esos espejos no tienen reflejo o me ofrecen una imagen desdibujada.

Mi hermano Rafa, que también se encuentra inmerso en esto de aprender inglés, pero con sus propias circunstancias, me lo explicó a la perfección. Es cierto, tenemos el inglés suficiente para comunicarnos, pero no para expresarnos, así que aquí me tropiezo con otra cuestión y es que, por mucho que me pese, en inglés soy otra persona muy distinta, que no es otra que la que me permite  mi vocabulario. No importa lo que signifiquen las letras en mi vida española, aquí mi identidad está absolutamente atrapada y limitada dentro de un saco de palabras.

Es parecido a esa reflexión sobre el árbol que se viene abajo en un bosque inhóspito y lejano sin ningún testigo que dé cuenta de su caída. Podemos presuponer las causas de su abatimiento, podemos imaginarnos que al caer se ha producido cierto ruido y que una estampida de pájaros y animales habrán salido despavoridos por el efecto de la caída, ¿pero realmente es eso lo que ha ocurrido? ¿Cómo podemos saber si hizo ruido si nadie estaba allí?

Al final, muchas veces, son esos espejos los que nos acaban diciendo quiénes somos, por lo que socializar se convierte en una cuestión vital.

La primera persona que conocí aquí fue mi “landlord” (o lo que es lo mismo, mi casero, para quien no recuerde el significado de esta palabra). Lo cierto es que no sé qué distorsiona más mi imagen en ese espejo, si las veces que no entiendo lo que me dice o las que creo entenderle, pero es mentira. Lo extraño es que yo diría que la comunicación con él es buena, porque nos decimos un montón de cosas a lo largo del día, aunque si regresara a aquellas interminables horas de Teoría de la Comunicación en sus múltiples facetas (no recuerdo bien cuántas asignaturas existían a lo largo de la carrera de Periodismo que en sus títulos imposibles incluían esta coletilla “Teoría de la Comunicación”, pero creo que eran mogollón) me daría cuenta de que algo o mucho falla, si el mensaje, a través del canal más oportuno, al final llega al receptor cargado de interferencias, en ambas direcciones. Muchas veces, cuando no consigue hacerse entender me dice “It doesn’t matter” (no pasa nada), pero sí que pasa: pasa que no le he entendido un carajo, por lo que trato de que lo intente de nuevo.

Luego conocí a Mariana. Ya he hablado de ella, pero supongo que en este post tiene mucho sentido que vuelva a recordarla porque, en principio, de lo que se trataba era de relacionarte con gente inglesa y ella no lo es (es mitad española y mitad francesa, tal y como le gusta recordar, supongo que porque todos necesitamos apelar a nuestras raíces en los lugares en los que nos convertimos en nadie) y sin embargo, creo que acabamos encontrando nuestros referentes en determinadas personas cuando navegamos a la deriva de un país extranjero.

Recuerdo que empecé hablando con ella sobre quiénes somos. Ella se auto-definió como “emprendedora social”. Cuando escuchas determinados términos te puedes hacer una idea de lo que se trata y, sin embargo, tienes que reconocer que no tienes ni pajolera idea. A mí no me gusta llevarle la contraria a nadie, pero realmente, después de conocer lo que hace, yo diría que Mariana es, sencillamente, una historia apasionante, de esas que merece la pena contar, porque tal y como le dije, se supone que soy periodista, pero me identifico más como “contadora de historias”.

Muchas veces creo que no me gustan tanto las personas como las historias que llevan a sus espaldas, pero claro, al final ¿qué somos más que el conjunto de nuestras historias?

El proyecto de Mariana se llama “The Ocean Corner” y conjuga su pasión por el Océano con su necesidad de crear. Mariana limpia playas y crea objetos fantásticos con la basura que recoge, pero no sólo eso, también está en contacto con personas de todo el mundo que le envían la basura que los humanos nos empeñamos en arrojar al mar y que las olas, con su sabiduría, vomitan de nuevo en todos los rincones del planeta.

Mariana recoge basura, la limpia, la transforma y la convierte en arte,  a partir de ropa “vintage” que  previamente ha rescatado de distintos lugares. Se trata de sombreros, corbatas, vestidos… que acaban convirtiéndose en prendas únicas con sabor a mar, cada una de las cuales acaba relatando, además, su propia historia.

Mariana no sólo crea diseños a partir de la basura que escupe el mar, sino que además conoce muchos de sus secretos. Sabe dónde buscar determinadas cosas y qué tipo de elementos se va a encontrar en esta o en otra playa.

Cierto día me contó que hace más de 20 años un barco cargado de juguetes de Lego atracó en estas costas y que, aún hoy en día, el mar devuelve muchas de esas piezas de plásticos, algunas de las cuales forman parte de sus creaciones.

Otras guardan un registro, como ese  sombrero naranja que perteneció a una actriz y del que se puede hacer un seguimiento a través de su etiqueta. De otras prendas ¿quién sabe? pero no parece difícil imaginarlas: intentar descifrar, por la calidad de la tela y el diseño, cómo serían sus dueños. Ahora también cuentan la historia del mar, de los pesqueros que salen a faenar, de los animales que habitan en sus costas y abandonan sus conchas en la playa, o del afán del ser humano en convertir cada rincón de este planeta en un vertedero.

Y lo que es más curioso, una vez todas las piezas confluyen en ese puzle que al final lleva la firma de Mariana siguen escribiendo su historia. Existen creaciones que viajaron a una exposición, que formaron parte de un desfile o que se crearon para una gala benéfica. Otras fueron creadas para alguien en concreto o se inspiraron en un acontecimiento, personaje o anécdota. También las hay con un reportaje fotográfico con modelos excepcionales que quisieron tener más de cuarenta o formar parte de una especie de maleficio en un antiguo cementerio.

“The Ocean Corner” es ese rincón donde al final se cierra el círculo de todas esas historias, que creo que merecería la pena contar una a una, donde nuestra basura encuentra su cuento de hadas y se convierte en cisne para seguir formando parte de nuestras vidas, del conjunto de nuestras historias que acaba por decir quiénes somos.

Así que cuando se aterriza en un país extranjero en el que no eres nadie, como no puede ser de otra manera, terminas tratando de buscar tus referentes.

En este vacío no parece difícil pintar un cuadro distinto, pero lo cierto es que, al menos en mi caso, acabo dibujando el mismo retrato, quizá porque no sé ser otra cosa que contadora de historias.

Continuará…

“It’s part of the charm to start living in a foreign country” -I remember that you told me-. It is like magic: you can cover your tracks and you can paint another picture, if you did not like too much the image that you had hung until now . But suddenly I was here and I faced the abyss of being nobody and I did not find fun, really.

In both places, in Molina de Aragón and in Guadalajara, which has become my home walking so much through its streets, bars, promenades and squares, every day, when I went out I met hundreds of mirrors that reminded me who I am or who I was: Pili’s and Eugenio’s daughter, the youngest of the Perruca’s familly, who wrote in the Hexagono Blog, who was working in the Molina Museum and in the Molina-Alto Tajo Geopark.

Here, all those mirrors are not reflected anything or offer me a blurred image.

My brother Rafa, which is also immersed in English study, but with his own circumstances, explained me it perfectly. It is true: We have enough English language knowdeladge to communicate with English people, but it´s not enough to express us. So here I have found another issue: I’m a different person when I speak English, who is that allows me my vocabulary. No matter what the letters mean on my Spanish life, my identity here is absolutely trapped and confined within a sack of words.

It is similar to the reflection about the tree fall in a bleak and distant forest without any witness who realizes his downfall. We can assume the causes of this fall, we can imagine the noise of the fall and that the birds and others animals left the forest terrified for the effect of the fall but, is that really what happened? How can we know whether made noise if nobody was there?

At the end, many times, are those mirrors wich just telling us who we are, so socializing becomes vital.

The first person I met here was my Landlord. The truth is I do not know what more distort my image in his mirror, if when I do not understand what he is saying to me or when I think that I am understanding him, but it’s a lie. The strange thing is I would say that communication with him is good, because we say a lot of things along the day, even if  I return to those endless hours of Theory of Communication in its many facets (can not remember how many subjects  along the journalism degree had in his impossible titles the tagline “Communication Theory” but I think they were galore) I realise that some or much fails if the message, trought the most appropriate channel, comes to the receptor with a lot of interference in both directions. Many times, when he can not make himself understood tells me “It does’nt  matter”, but it matters because I have not understood a damn shit, so I try to he explain me again.

Then, I met Mariana. I’ve already talked about her. I guess in this post makes sense that I remember her again. In principle, I tryed to meet English people and she is not (She use to say that she is half Spanish and half French, I guess because we all need to appeal to our roots in the places where we are nobody) and yet, I think that, at the end, we found our references in certain individuals.

I remember she started talking about who we are. She is self-defined as a social entrepreneur. When I hear certain terms i can get an idea of ​​what it is and yet, I have to admit that I have no idea. I do not like to go against anybody, but really, after knowing what it does, I would say that Mariana is simply an exciting story, the kind that worth telling, because as I said it is assumed that I am a journalist, but I use to identify myself as “storyteller”.

Sometimes I think that I don’t like so much people, but the stories that they carry upon their backs, but of course, at the end, What are we but than all of our stories?

The Mariana’s project called “The Ocean Corner” combines his passion for the ocean with his need to create. Mariana cleans beaches and designs fantastic objects with the garbage collected. But not only that, She is also in contact with people around the world who send the garbage that humans strive to throw to the sea, wich the waves, with their wisdom, bring again to the beach.

Mariana collects garbage, wich she cleans, transforms and becomes art with “vintage” clothes that she have rescued previosly from different places (hats, ties, dresses ..) that eventually become unique garments with sea flavor, each of which just also telling its own story.

Mariana not only creates designs with the garbage spewed to the sea, but also know many of its secrets. She knows where to look for certain things and what kind of elements she will find in this or another beach.

One day she told me that 20 years ago a boatload of Lego toys landed on these shores and, even today, the sea returns many of those pieces of plastic, some of which are part of their creations.

Others creations keep a record about its history, like that an orange hat that belonged to an actress and you can track through its label. Other garments, who knows? but to imagine their history doesn´t seems so hard: trying to decipher who were their owners by the quality of the fabric and design. Now, they tell the story of the sea, about the fishermans that leave their homes to fish, and the animals that live on its shores and leave their shells on the beach, or the desire of human to turn every corner of this planet in a landfill.

And what’s more curious, once all the pieces together in the puzzle bears the signature of Mariana, they continue writing its history. There are creations that traveled to an exhibition, which took part in a fashion show or that were created for a charity gala. Others were created specifically for someone or were inspired by an event, character or story. There is also a photo shoot with exceptional models who wanted to be more than forty years old or be part of a kind of malediction in an ancient cemetery.

“The Ocean Corner” is that place where the circle close all those stories, which I think would be worth counting one by one. It is where our rubbish finds its fairy tale and turns into a swan to remain part of our lives. They are the stories that, at the end, tell who we are.

So when you land in a foreign country where you’re nobody, you end up trying to find your references.

In this gap it does not seem difficult to paint a different picture, but the truth is that, at least in my case, just I drawing the same picture, perhaps because I can not be anything but storyteller.

To be continued…

La Guía de todos


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Me he subido infinidad de veces a mi atalaya para hablar del turismo en la provincia de Guadalajara y creo que siempre he sido bastante crítica. Desde las almenas de mi torre siempre he visto, por ejemplo, que las pocas iniciativas que se han abordado para promocionar los encantos de mi tierra, el Señorío de Molina de Aragón, han sido torpes y muy caras y, finalmente, no han servido para cumplir con sus expectativas.

Sin embargo, no sé por qué, pero con cierta frecuencia la vida me suministra varias dosis de justicia épica y, cosas del destino, cierto día me encontré trabajando para el Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo con cierta capacidad de acción para cambiar algunas cosas y, más tarde,  me sorprendió, de rebote, apoyando las labores de coordinación del equipo de trabajo que ha elaborado la Guía Turística del Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo. Debo reconocer que no ha sido nada fácil:  Una cosa es analizar la situación desde el balcón y otra muy distinta, bajar las escaleras para mancharse las manos.

Lo que sí que es cierto es que de tanto mirar desde las alturas teníamos las ideas bastante claras. Queríamos una herramienta que fuera realmente útil, que no sirviera sólo para incrementar las visitas a nuestro territorio sino, sobre todo, para que esas visitas, a ser posible, no fueran de bocata y tartera, sino que coman en nuestros restaurantes, duerman en nuestros hoteles y compren nuestros productos agroalimentarios y artesanales. Creo que la guía quiere transmitir al turista potencial que nuestra comarca no un lugar de paso, sino un destino para quedarse varios días, e incluso volver.

No sé si hemos logrado conseguirlo, pero si no lo hemos hecho, creo que nos hemos quedado muy cerca.

La verdad es que esta guía y el Geoparque han consumido cada minuto de mi verano, que he  robando de los vermús y celebraciones familiares, de los momentos con los amigos que acusaban mis ausencias. Esta Guía y otros desastres que acuciaron entonces pintaron mis ojeras de un marrón oscuro que aún hoy se resiste a desaparecer y estoy segura de que dibujaron arrugas que antes no existían.

Sé que otros podrán contar sus historias y desvelos particulares, porque se trataba de un proyecto muy ambicioso con unos plazos de entrega demasiado ajustados, pero estoy convencida de que al final ha merecido la pena.

Esta semana se presentaba en la Feria Internacional de Turismo (Fitur) en Madrid y ha sido extraño no poder estar ahí con mis compañeros de viaje. Sé que ellos me han echado de menos, porque me lo han dicho y porque trataron por todos los medios de que pudiera estar allí, incluso “buscando los fondos” para pagarme los gastos del viaje, lo que en nuestro particular lenguaje significaría que los terminarían pagando de su bolsillo.

Para mí era muy importante, por lo que este proyecto significa para mí, pero era una locura. Prácticamente, acabo de aterrizar de nuevo y tenía dos entrevistas de trabajo, que en sí mismas se merecen otro capítulo de este blog continuando con mi propia “teoría del caos”. Lo que creo que no saben es que yo también les echo mucho de menos.

Después de este episodio tengo que pedir perdón a mi familia y a mis amigos por todos esos momentos que les he robado y por todas mis caras largas y contestaciones desafortunadas. Desde luego estoy convencida de vuestro cariño y amistad porque a pesar de todo no me habéis dado la espalda.

guia_geoparque_web_02Han sido unos meses muy duros y creo que he perdido muchas veces la perspectiva porque la realidad es que tengo que dar mil veces las gracias, empezando por Manolo Monasterio, por brindarme la oportunidad y ser capaz de soportarme que, aunque parezca mentira, a veces no es fácil y, de una manera muy especial, a la persona que aparece a mi lado en la guía. Luis Carcavilla es científico titular del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y autor y coordinador de otras publicaciones como la Guía Geológica del Parque Natural del Alto Tajo, premiada internacionalmente como Mejor obra de divulgación científica en soporte papel. Él quiso que yo figurara como coordinadora de la guía, incluso cediéndome el primer lugar.

Para el Geoparque fue una suerte que Luis Carcavilla se cruzara en su camino y es un verdadero lujo poder contar con él. No sé si los compañeros que han elaborado conmigo esta guía son verdaderamente conscientes de lo que significa. Yo tengo claro que para mí es un auténtico honor el simple hecho de que mi nombre esté junto al suyo, por no hablar de lo que ha supuesto trabajar codo con codo con él durante todos estos meses en un proyecto de estas características y en los últimos años. Para mí no sólo es un gran divulgador, sino también una magnifica persona y, a día de hoy, la mente más brillante que he tenido la oportunidad de conocer. Después de casi tres años no ha dejado de sorprenderme su gran implicación en todo lo que hace y todas esas madrugadas en las que me enviaba los textos después de impartir un curso en la Cochinchina o mientras lidiaba con los plazos de entrega de proyectos y publicaciones.

Por extensión, no podemos dejar de agradecer al Instituto Geológico y Minero de España (IGME) que nos  ceda a uno de sus mejores investigadores en tantas ocasiones y que nos preste su apoyo en todo lo que necesitamos. Una parte importante de nuestro Geoparque se encuentra en su sede de la calle Ríos Rosas de Madrid.

También creo que ha sido una suerte contar con el equipo de la Asociación Internacional Micorriza, lo que nos ha permitido poder cubrir una gran cantidad de campos, de hecho, el diseño y la maquetación de la guía ha corrido a cargo de Míriam Barahona y los mapas fueron elaborados por Ossian de Leyva. Sus miembros, como ya sabréis, son en su gran mayoría de la comarca y están especializados en distintas disciplinas, sobre todo relacionadas con el Medioambiente. Estoy convencida de que, con voluntad y esfuerzo, podrán hacer lo que se propongan.

Sabía que Miguel Ángel Langa poseía un don especial para la imagen y la fotografía e incluso que era una excelente persona, pero además, después de este proyecto he comprobado que es un gran profesional y ha sido una pieza fundamental en esta carrera de relevos para que la guía estuviera a tiempo en la tostadora.

En mi opinión creo que no agradecemos lo suficiente el apoyo del director del Parque Natural, José Antonio Lozano. Siempre está ahí cuando lo necesitamos y en esta cadena ha sido un eslabón clave. No sólo ha sido miembro activo de nuestro equipo y autor de algunos de los textos, también ha cedido  imágenes y documentación sin las cuales nos habría sido muy difícil completar la guía.

Para nosotros  es un privilegio tener el apoyo de un Comité Científico que es la envidia de todos o casi todos los geoparques, con alrededor de 40 investigadores.  Por ejemplo, la parte relacionada con la minería ha corrido a cargo de Josep María Mata Perelló, uno de los mayores especialistas en este campo de España y Alfonso Sopeña nos echó una mano con los árboles fósiles. Muchos de ellos nos ayudaron a corregir los textos y realizaron sus aportaciones.

Muchas gracias a Ángel Saiz, ese ayudante silencioso y desinteresado al que pringamos en todas. Siempre está ahí aportando un todo-terreno, un walki-talki o lo que necesitemos y creo que no le decimos lo suficiente lo importante que es su ayuda para nosotros y el enorme papel que desempeña dentro de nuestro Geoaparque,  porque la mayoría de las veces la confianza da asco. En esta ocasión, como siempre, estuvo a nuestro lado echándonos una mano, supervisando los textos para que no se nos escapara ninguna errata. Realmente es una persona muy grande.

Creo que esto es precisamente lo que ocurre con Manolo Hombrados, Joaquín Yarza o Jesús Díaz, que estuvieron cubriendo mis ausencias en el Museo para que pudiera escribir la guía. A ellos les envío un abrazo muy fuerte y todo mi cariño.

Luis dice que Rafael Ruiz, quien fuera director del Parque Natural, tiene una mente privilegiada y nosotros tuvimos la suerte de poder entregarle un borrador de la guía para que hiciera las correcciones y observaciones oportunas. Este tipo de cosas son pequeñas muestras de la grandeza real de este proyecto.

Conocimos a Manuel Alcaraz a raíz de las investigaciones que dirigió en la Cueva de Los Casares y a él pertenecen los textos relacionados con arte rupestre. No tardó ni dos días en responder cuando le pedimos su colaboración, a pesar de que no se encontraba en España.

Los textos sobre el Museo de Cubillejo son de mi compañero periodista oriundo de la localidad, Carlos Sanz Establés, a quien mando además un abrazo desde aquí. Me habría encantado acercarte la guía en persona, pero los preparativos de este viaje y la mudanza se comieron todo mi tiempo.

Marta Chordá  se acercó al Museo hasta en tres ocasiones para ayudarme con los textos sobre arqueología y nos cedió algunas imágenes de los castros.

Javier Verastegui  nos ayudó en un campo en el que nos sentíamos bastante perdidos, como es el de las rutas senderistas.

Un recuerdo muy especial a Javier López, del Pobo de Dueñas, quien nos pasó los textos y las fotos relacionadas con el Museo de la localidad y que hace unos meses nos dio el tremendo disgusto de marcharse de repente.

No me olvido de los alumnos del Taller de Empleo, de Javier Ariño por las fotos del dolmen y el puente romano de Anguita y los demás, por su apoyo y consejos durante el proceso.

Tampoco de la alcaldesa de Corduente, que nos abrió las puertas de su museo, ni del alcalde de Checa, que nos cedió algunas fotos y se ofreció a corregir los textos sobre su pueblo.

Sé que me dejo a mucha gente. Es el peligro de tener que dar tantas veces las gracias porque quizá alguno no haya logrado encontrarse y pueda considerar que su labor no ha sido suficientemente valorada. Nada más lejos. Cada aportación ha sido muy importante para nosotros.

Precisamente, lo que hace que la Guía Turística del Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo sea un proyecto tan importante es la gran cantidad de personas que se encuentran detrás. Eso es un Geoparque: Una gran maquina cuyo motor está impulsado por las personas que viven y trabajan por un territorio, que trata de sacar provecho, de manera sostenible de todos los valores naturales, históricos y culturales que atesora un territorio. Esta Guía encaja a la perfección con ese planteamiento.

Cuando  la diseñamos  lo hicimos bajo la premisa de que fuera una herramienta útil para el visitante, pero creo que no contábamos con que, además, sería también útil para la población de la comarca, incluso más allá de su concepción como instrumento de desarrollo local.

Desde mi atalaya siempre he querido ver un complejo que durante décadas ha impedido el despegue turístico de nuestra tierra y del conjunto de la provincia de Guadalajara. Reunir muchos de los valores turísticos de nuestro territorio (creo que es imposible abarcarlos todos) ha servido para que muchos vecinos puedan descubrir una gran cantidad de rincones que desconocían y admirar en su conjunto la riqueza de nuestro patrimonio. Nosotros hemos hecho nuestro un principio fundamental: Nadie cuida lo que no ama y no se ama lo que no se conoce. Y sobre todo, no se puede impulsar el desarrollo de una comarca si se ignora su enorme potencial, porque para conseguir llegar a la meta primero tenemos que tener fe  en que podemos hacerlo.

Un millón de gracias por hacer posible la Guía de todos.

Se me había olvidado recordar que la guía se puede descargar en formato PDF en la página web del Geoparque: http://www.geoparquemolina.es/web/guest/guia-turistica y que si alguien tiene interés en la edición en papel puede ponerse en contacto con el Museo de Molina: 949 83 11 o2.

 

La Teoría del Caos


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Al final no pude soportarlo y busqué un vuelo de última hora para despedir el año con mi familia. A priori podría parecer algo simple en pleno siglo XXI. La gente coge vuelos todos los días como si tal cosa  (por motivo de trabajo, porque regresa a casa por Navidad como el Almendro o porque simplemente pretende disfrutar de unas vacaciones), pero en lo que a mí respecta nada suele ser fácil. No sé muy bien si es que mi destino es levitar por siempre en medio de la entropía, si soy parte imprescindible de la Teoría del Caos o si el Universo no está por la labor de alinearse cuando a mí se me antoje.

El caso es que después de 15 días mirando combinaciones, por fin encontré un billete medianamente barato. Tampoco era cuestión de dar palmadas con las orejas, porque para la vuelta  seguían siendo caros, pero se me ocurrió mirar ofertas a Londres y encontré cosas interesantes. Así que me tiro a la piscina, porque volver en febrero a por el resto de mis cosas, si encuentro trabajo, iba a ser muy complicado. La verdad es que manejarse en un país extraño resulta tan estresante que piensas que una vez has aterrizado en España todo irá como la seda, pero no contaba con que al ser 31 de diciembre no hubiera autobuses a Molina. No era demasiado problema, porque tenía mi coche en Guadalajara, pero finalmente sí lo fue, porque estaba en el garaje de mi hermana y mi hermana en Molina.

La Teoría del Caos se fue cumpliendo a raja tabla y lo que parecía algo sencillo como es que alguien quiera pasar la Noche Vieja con su familia se convirtió en una enorme bola de nieve. Acudimos a amigos y conocidos. El mensaje que puse en Facebook, probablemente, haya dado cuatro vueltas al mundo. Un usuario de Blabla Car se lamentaba de ser de un pueblo de Huesca y no poder retrasar un poco más su viaje para llevarme a Molina. Hubo infinidad de “casis” y posibilidades, tantas que cuando comprendí que no iba a llegar no me lo podía creer.

Sí, efectivamente, todos aquellos que seguisteis mi caso en Facebook y que todavía os estéis preguntando si pude cenar con mi familia el día de Nochevieja la respuesta es NO. En esas películas con las que nos empachan de “espíritu navideño” desde el mes de octubre mi caso hubiese sido inconcebible, pero ya veis. Después de seis horas metida en un coche que se caía a cachos sin calefacción para llegar a Bristol con un Blabla Car, tres horas de espera en el Aeropuerto y 20 minutos interminables en la pista mientras que la tormenta y las rachas de viento se decidieron a amainar para poder despegar, me quedé compuesta y sin novio.

A pesar de todo cené con mi hermano Rafa, mi cuñada y su familia en Guadalajara, mientras mi sobrina de dos años me decía: “Tía Marta, no puedes ir a Molina, pero no pasa nada, porque puedes cenar con nosotros. A que sí”. Os juro que sólo tiene dos años y que yo no soy caníbal, pero en ese momento me la habría comido enterita.

Al día siguiente cogí el autobús y después de dos horas y media llegué a Molina, en lo que creo que fue el viaje más largo de toda mi vida. El día 1 celebramos otra cena de guitarra en familia, esta vez con mi hermano Uge.

La verdad es que esta historia está lejos del final feliz de esas películas navideñas empalagosas con las que nos atiborran desde el mes de octubre, pero qué le vamos a hacer, es el precio que tengo que pagar por ser parte de la Teoría del Caos. En fin, no todo el mundo puede decir lo mismo.